Medieval
Adentrarse por el casco antiguo de la ciudad siguiendo las huellas medievales. Descubrir la trama urbana medieval como ejemplo de configuración de las ciudades amuralladas; visita a la Seu de Manresa –uno de los máximos exponentes del gótico catalán– y a la calle del Balç, una calle semienterrada y con soportales que conserva todo su aspecto medieval.
Calle del Balç
Callejón estrecho, cubierto bajo los soportales de las casas, que conserva plenamente el aire medieval. En un recorrido casi subterráneo (tal y como indica el nombre, bajo una balcera, un peñascal), el visitante puede adentrarse en la Manresa más ancestral a través de un laberinto de portales, bodegas y sótanos.
La Seu
La basílica colegiata de Santa Maria es uno de los ejemplos más notables del gótico catalán. Fue construida entre los siglos XIV y XV bajo la dirección de Berenguer de Montagut (que también proyectó la iglesia de Santa Maria del Mar en Barcelona). Hay que destacar la austeridad general del edificio, rasgo característico del gótico mediterráneo, y la excepcional anchura de la nave, que contrasta con las capillas laterales, más bajas y muy estrechas. La fachada principal es de principios del siglo XX, diseñada por Alexandre Soler i March. En su interior se conservan interesantes muestras de arte, entre las que destaca un conjunto de retablos medievales y, particularmente, el del Sant Esperit, de Pere Serra, considerado uno de los mejores ejemplos de pintura gótica catalana. También se puede visitar la cripta, el claustro, el museo y los restos del antiguo pórtico románico en el subsuelo del edificio.
Porche y ventanal de la calle d’en Botí
Casa de tradición medieval que conserva una ventana gótica geminada. La calle d’en Botí desemboca, bajo el porche de una casa, en una placita de la calle de Sant Miquel. Un rincón sencillo y popular que permite hacerse una idea de cómo debía de ser la ciudad gótica.
Iglésia del Carme
Antigua iglesia gótica, reconstruida tras la guerra civil. Está situada sobre la colina del Puig Mercadal, la más alta de la ciudad medieval. Es en este edificio donde se explica el milagro de la Llum. Cuenta la tradición que el día 21 de febrero de 1345, cuando las obras de la Sèquia estaban paradas porque el obispo no permitía el paso por sus tierras, se produjo un hecho milagroso: un rayo de luz procedente de Montserrat iluminó el interior de la iglesia del Carme. Las campanas se pusieron a repicar sin que nadie las tocara. Parece que el milagro sirvió para hacer comprender al obispo su error. Finalmente, dio la razón a los manresanos.
Muralla del Carme
La muralla del Carme cerraba el tramo entre el Puig Mercadal y el convento de los padres dominicos, siguiendo la línea de la actual calle Muralla del Carme. Formaba parte del nuevo circuito de murallas levantado en el siglo XIV, conocido como muro nuevo o muro inferior. Este tramo de muralla constaba de una torre intercalada llamada de Sant Marc. En 1859 este tramo de muralla se vio afectado por el desprendimiento del tramo que protegía el Puig Mercadal, y fue objeto de una rectificación importante, eliminando los restos que quedaban de les torres y situando la línea de las fachadas de las nuevas casas al nivel de la actual línea de la Muralla del Carme. La muralla medieval debía de estar a la altura de la acera, con corredor exterior y foso. Con la reforma de 1859 se cubrió el foso para poder abrir un paseo arbolado.
Pont Vell
Es uno de los elementos característicos de la fachada monumental de la ciudad. Fue construido en los siglos XII-XIII. Durante la guerra civil se derribó su parte central, que fue reconstruida entre los años 1960 y 1962. Del Pont Vell salía el camino que, pasando por Castellgalí, iba hacia Montserrat. El mismo por donde san Ignacio de Loyola llegó a Manresa.
Capilla de Sant Marc
Construcción gótica del siglo XV. El campanario de espadaña es posterior. Es una capillita sencilla que se originó a partir de una cesión a unos ermitaños de Montserrat. Más tarde perteneció al gremio de los curtidores. En la parte superior de las jambas de la puerta todavía se puede observar el escudo de Manresa esculpido.
Hospital de Sant Andreu
Hospital de origen medieval, con iglesia de los siglos XIV-XVIII. Actualmente el edificio conserva algunos vestigios góticos en el interior de la antigua iglesia. En la fachada exterior que da a la plaza se puede apreciar la decoración renacentista de las ventanas.
Muro del Puig Mercadal y portal del Carme (Pl. Europa)
Este muro formaba parte del circuito de murallas del siglo XII y rodeaba la colina del Puig Mercadal. Este nombre lo debe a la ubicación del mercado medieval a sus pies. En ese sector del muro estaba la torre fortificada de l’Àliga –lapídea en los documentos, que significa ‘hecha de piedra’. En el año 1308, el Consell de la Vila dio tierras en el monte a los carmelitanos para hacer allí un convento. El 1840, con las desamortizaciones de las tierras de la iglesia, pasó a ser de uso militar. Todo ello supuso una gran transformación de la colina.
En la parte final de la calle del Carme se hallaba el portal homónimo, que tenía una torre circular y formaba un ángulo de 90 grados respecto a la muralla, según los planos del siglo XIX.
Torre del portal de Sobrerroca
De todo el conjunto de torres defensivas de que constaban las murallas de la ciudad, la torre de Sobrerroca es la única que se ha conservado en pie hasta nuestros días.
Originalmente, la torre debió de levantarse en el siglo XII, y formaba parte del segundo circuito de murallas que cerraba la ciudad, pero se reforzó alrededor de 1370 junto con el resto de torres y muros viejos de Manresa.
Esta torre iba acompañada de una torre gemela, situada al otro lado de la calle. Ambas torres se hallaban unidas por una arcada en la parte superior, y formaban así un portal que protegía la entrada en la ciudad por ese sector. En 1464 se documenta un puente levadizo, que debía de permitir el paso del foso. De sus puertas partía el camino que desde Manresa llevaba hasta Vic.
Al llegar el siglo XIX, la torre del portal de Sobrerroca había quedado integrada dentro de las viviendas que se habían construido alrededor, y fue redescubierta hacia 1970, cuando se derribó la casa que la ocultaba.
Muro d’en Jaffa
El último tramo de muro del lado de levante del Puig Cardener era conocido como el mur d’en Jaffa, pues se encontraba tras la casa de la familia Jaffa, que ocupaba el solar de los actuales juzgados. Se trataba de una importante familia manresana, con una larga tradición de cargos en el Consell de la Ciutat. Este tramo de muro del siglo XII fue rehecho en 1380 aprovechando las piedras del tramo del muro que iba de Sant Miquel al Puig Cardener, que se estaba desmontando. Actualmente, es uno de los tramos más antiguos conservados de la muralla, y en su interior mantiene el espacio que debía de corresponder, posiblemente, al corredor interior del muro.